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¿Estamos unidos frente al COVID-19?

Una llamada al sector salud y al de tecnologías médicas para una respuesta activa

Autores: Dr. Jesús A. Cabrera, Jehanzeb Noor, Gary Barrett | Colaboradores clave: Joel Williams, Albert Lim, Nigel Bark

Finalidad y visión general de nuestras perspectivas:

A medida que vamos aprendiendo más de esta crisis sanitaria y económica sin precedentes del COVID-19, los centros sanitarios y las empresas de tecnología médica deben prepararse ahora para los próximos 12-24 meses. Proponemos medidas de reducción del riesgo para la cadena de valor del sector salud, tanto dentro como fuera de los Estados Unidos. Este artículo plantea ideas útiles para la población general, los gobiernos, las empresas de tecnología médica y los sistemas que proporcionarán después la atención sanitaria, con el fin de vencer la crisis que ha causado la pandemia en todo el mundo. Las ideas propuestas pueden ayudar a los profesionales sanitarios a salvar muchas vidas, a través de una respuesta eficiente y eficaz de todo el sistema sanitario, en todo el mundo.

Descargo de responsabilidad: Nuestras opiniones en este artículo corresponden a nuestros puntos de vista, y no tienen como finalidad contradecir ni confirmar opiniones públicas, de expertos ni gubernamentales. La información de este artículo corresponde a mayo de 2020.

Introducción a la pandemia actual

Cuando se detectó inicialmente el COVID-19, la enfermedad causada por el virus SARS-CoV-2 (síndrome respiratorio agudo grave por coronavirus 2) en diciembre de 2019, los expertos en salud pública no imaginaban que se propagaría rápidamente hasta convertirse en la peor crisis mundial de salud pública de los últimos 100 años. La pandemia se detectó inicialmente el 8 de diciembre de 2019, se declaró oficialmente como pandemia el 11 de marzo de 2020 y, a 1 de mayo de 2020, el número de infecciones y fallecimientos en todo el mundo según el Johns Hopkins’ Corona Virus Resource Center (centro de recursos para el coronavirus), ascendía a más de 3 303 000 infecciones y 235 000 muertes.

Al igual que ocurrió con los brotes anteriores de coronavirus en este siglo, el SARS CoV-1 y el MERS, el COVID-19 pilló desprevenida a la comunidad mundial. Su evolución futura sigue siendo sumamente impredecible. La epidemiología de otros coronavirus importantes difiere notablemente de la del SARSCoV-2, lo que impide utilizarlos como un modelo predictivo de la evolución de esta pandemia. No obstante, puede ser adecuado compararla con otras pandemias de gripe. Desde 1900, ha habido cuatro pandemias de gripe: en 1918-19, 1957, 1968 y 2009-10. Las similitudes y diferencias entre la propagación del COVID-19 y las pandemias de gripe muestran distintos escenarios para la evolución de la pandemia del COVID-19 y pueden servir de guía para preparar nuestro sector a nivel mundial.

El debate sobre la propagación del COVID-19 en los medios generalistas y especializados se ha centrado en la aparición del virus en China, y en sus efectos en Europa y Norteamérica. A medida que la expansión de la pandemia se confirma con el paso del tiempo debido al mayor número de pruebas y de muertes en zonas menos desarrolladas del planeta, debemos ser conscientes de la falta de una infraestructura sanitaria sólida y de comorbilidades como otras infecciones, la desnutrición y las enfermedades respiratorias crónicas. Estos factores añadidos pueden recrudecer los efectos de la pandemia, como ocurrió en la pandemia de 1918-19.

El COVID-19 y las pandemias de gripe – por qué es peligroso el COVID-19

Aunque los coronavirus tienen diferencias notables con los virus de la gripe, las pandemias de COVID-19 y de gripe muestran similitudes. En primer lugar, el SARS-CoV-2 y los virus de la gripe pandémica son patógenos víricos nuevos para los que la población mundial tiene poca o ninguna inmunidad preexistente, lo que produce sensibilidad en todo el mundo. En segundo lugar, el SARS-CoV-2 y los virus de la gripe se propagan predominantemente por la vía respiratoria. Asimismo, existe una transmisión asintomática de ambos virus, que contribuye a su propagación rápida y que pasa desapercibida. Por último, ambos tipos de virus son capaces de infectar a cientos de millones de personas y se mueven rápidamente por todo el mundo.

Las diferencias incluyen el periodo de incubación medio: corto en el caso de la gripe (2 días) y más largo (5 días) en el caso del COVID-19. El periodo de incubación más prolongado del COVID-19 permite que el virus se propague silenciosamente por distintas poblaciones antes de ser detectado.

Una segunda diferencia es el porcentaje de poblaciones asintomáticas de las dos infecciones. La información actual sugiere que la fracción asintomática del COVID-19 es de un 25 %-80 % de todos los casos, aunque es posible que estas cifras cambien y se acerquen más al extremo superior del intervalo una vez que se generalicen las pruebas en las poblaciones expuestas. Los estudios que han evaluado históricamente la población asintomática en la gripe sugieren un porcentaje histórico cercano al 16 %. El mayor porcentaje de asintomáticos de COVID-19 puede facilitar la rápida propagación de un virus ya de por sí muy contagioso, lo que obliga a prepararse para el peor escenario posible.

Ampliando esta idea, un estudio reciente determinó que la carga viral de SARS-CoV-2 alcanzaba su punto máximo en el momento de aparición de los síntomas, lo que sugiere que la diseminación del virus podría alcanzar el pico antes de que el paciente presentara síntomas, lo que daría lugar a una importante transmisión presintomática.

Lecciones aprendidas de las pandemias de gripe anteriores

De las ocho pandemias principales que han tenido lugar desde principios de los años 1700, siete tuvieron un pico temprano que desapareció al cabo de pocos meses. Posteriormente, cada una de estas siete pandemias tuvo un segundo pico importante aproximadamente 6 meses después de su primer pico. Algunas pandemias mostraron oleadas de casos más pequeñas a lo largo de 2 años tras la oleada inicial.

as historia de las pandemias de gripe anteriores puede darnos información importante para la pandemia de COVID-19:

  • La evolución de la mayoría de estas pandemias no se vio afectada de forma importante por una campaña de vacunación. Esto apunta a una necesidad acuciante de preparación a pesar de la posible aparición de vacunas.
  • La evolución de esta pandemia en particular también podría verse influida por una vacuna. No obstante, lo más probable es que no se disponga de una vacuna fiable y en las cantidades necesarias hasta 2021. Tampoco se sabe qué tipo de dificultades podrían aparecer durante el desarrollo de las vacunas que pudieran retrasar su distribución o bien, si será necesario actualizar dicha vacuna a partir de 2021-22. Además, si el virus muta y mantiene su letalidad, será necesario desarrollar nuevas vacunas.
  • La duración de la pandemia será probablemente de 12 a 24 meses más, a medida que la población humana desarrolla gradualmente la inmunidad de grupo. Dada la capacidad de transmisión del virus, se necesitaría que hasta un 70 % de la población fuera inmune para alcanzar el umbral crítico para que la inmunidad de grupo detuviera la pandemia. Es posible que el distanciamiento social no solo aplane la curva de la pandemia, sino que también retrase el momento de alcanzar la inmunidad de grupo. No obstante, el distanciamiento social protegerá a nuestros sistemas sanitarios.
  • Se desconoce la duración de la inmunidad natural a la infección por SARS-CoV-2. Algunos estudios, por ejemplo, en Corea del Sur, han demostrado la inmunidad natural. Sin embargo, se desconoce su duración.
  • Es importante tener en cuenta que los puntos anteriores únicamente serán válidos si la inmunidad natural se extiende más allá de 12-24 meses para extinguir esta pandemia (o bien, como se mencionó antes, se obtiene una vacuna); de lo contrario, se volverá endémica en la poblaci..

Las observaciones anteriores pueden sentar las bases para la preparación y la planificación para posibles escenarios futuros.

Posibles escenarios de evolución de la pandemia de COVID-19

Muchos líderes de opinión han escrito y propuesto diferentes escenarios para la evolución de la pandemia de COVID-19 y algunos son coherentes con lo que sucedió durante la última pandemia de gripe. Solo el tiempo dirá si se cumple alguno de estos escenarios, o si nuestras intervenciones en temas de atención, pruebas y vacunación, o la mutación de este virus a una forma menos letal, hacen realidad un escenario distinto. Como sector, podemos considerar tres posibles escenarios.

  • Escenario 1: La primera oleada de COVID-19 en la primavera de 2020 va seguida de una serie de pequeñas oleadas repetitivas a lo largo del verano y después, de forma constante durante un periodo de 1 a 2 años, disminuyendo gradualmente en algún momento de 2021. En función de la magnitud de los picos de las oleadas, este escenario podría requerir volver a instaurar y relajar periódicamente las medidas de contención durante los siguientes uno o dos años.
  • Escenario 2: La primera oleada de COVID-19 en la primavera de 2020 va seguida de una oleada mayor en el otoño/invierno de 2020, y una o más oleadas posteriores más pequeñas en 2021. Este patrón hará necesario volver a instaurar en otoño medidas de contención para evitar la propagación de la infección y la saturación de los sistemas sanitarios. Este patrón es similar al que se observó en la pandemia de 1918-19. Durante esa pandemia, comenzó una primera oleada en marzo de 1918 y disminuyó durante los meses de verano. Después, en el otoño de 1918, se produjo una oleada mucho más grande. Durante el invierno y la primavera de 1919, se produjo una tercera oleada; esta oleada disminuyó en el verano de 1919, que marcó el final de la pandemia. La pandemia de 1957-58 siguió un patrón similar, con una oleada más pequeña en primavera seguida por otra mucho mayor en otoño. La pandemia de 2009-10 también siguió un patrón de oleada en primavera seguida por otra mayor en otoño.
  • Escenario 3: La primera oleada de COVID-19 en la primavera de 2020 va seguida de una transmisión y aparición de casos continuada, lenta y constante, que no sigue un patrón de oleada claro.

Independientemente del escenario que siga la pandemia (suponiendo al menos cierto grado de medidas de contención continuadas), debemos prepararnos al menos para 12 a 24 meses más de actividad considerable del COVID-19, con brotes periódicos importantes en diferentes zonas geográficas.

Por más que esperemos recabar información de las pandemias de gripe pasadas que nos sirva de guía, debemos considerar que el mundo ha cambiado en el último siglo. La gente viaja mucho más y mucho más rápidamente de un punto a otro del planeta. Ahora, la globalización nos permite acceder a lugares remotos del mundo y debemos prever una transmisión más rápida de enfermedades como esta, a pesar de los avances en las tecnologías sanitarias.

Desarrollo de pruebas víricas

Ya se han establecido pruebas para detectar la presencia del virus en pacientes con síntomas. Estas pruebas se basan en la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) y detectan la presencia de los ácidos nucleicos del virus. Aunque el uso de estas pruebas ya está muy extendido y la tecnología es bien conocida, la prueba sigue siendo compleja y requiere reactivos específicos. En ciertos momentos, el acceso a estos reactivos específicos y su disponibilidad ha sido un problema y ha impedido las pruebas masivas. Esta prueba será importante para la vigilancia y el seguimiento de contactos con el fin de contener la propagación asintomática en la comunidad. Además, el coste será elevado: se calcula que la aplicación a gran escala de pruebas adecuadas en el mercado estadounidense costará 15 000 millones de dólares al mes y supondrá un gran esfuerzo.

Desarrollo de pruebas de exposición al virus

Conocer el grado de inmunidad de grupo alcanzada será fundamental. Para realizar pruebas a la población con el fin de saber quién ha estado expuesto al virus se necesitarán análisis de sangre que determinen la presencia de anticuerpos al virus en estas personas. La presencia de anticuerpos puede ofrecer inmunidad frente a la reinfección; sin embargo, aún es necesario conocer mejor la eficacia y la duración de esta inmunidad.

Desarrollo de vacunas

No se pueden subestimar las complicaciones para desarrollar una vacuna. El siguiente gráfico, publicado por Callaway (Nature 2020 Apr;580(7805)576-7), muestra las distintas vías para el desarrollo de una vacuna; en la actualidad hay más de 25 empresas farmacéuticas que participan en el desarrollo de esta vacuna. Un gran grupo de empresas está estableciendo plazos y modelos para desarrollar vacunas utilizando estrategias convencionales con virus atenuados, así como metodologías moleculares más recientes que utilizan técnicas basadas en ácidos nucleicos y proteínas, que podrían reducir el tiempo necesario para producir una vacuna segura y eficaz que llegue a los pacientes. Sea cual sea el método que se utilice para producir primero una vacuna que llegue a los pacientes, el plazo necesario para disponer de una vacuna para tratar a cientos de millones de personas (si no más) en términos de fabricación y distribución es una tarea abrumadora y llevará tiempo. Además, con una tasa de mutación determinada, y la naturaleza periódica y cíclica de este virus, lo más probable es que sea necesario desarrollar nuevas vacunas con el tiempo para lograr una protección adecuada. Esto, combinado con la historia de las pandemias, hace necesaria una intensa preparación.

 

También se puede argumentar que las pruebas son tan o más importantes que la disponibilidad de la vacuna, debido a los largos plazos que conlleva y al tiempo necesario para administrar la vacuna a un gran número de personas, de forma segura y controlada (p. ej., con distanciamiento social), incluso suponiendo que la vacuna ya estuviera disponible. Las pruebas de anticuerpos son y seguirán siendo importantes para comprender el nivel de inmunidad alcanzado en grupos de población: a nivel local, regional y nacional. Todos los modelos sofisticados aplicados para evaluar los principios y normas del comportamiento social solo serán válidos en la medida en que los conjuntos de datos utilizados sean exactos y completos. Mejorar la sofisticación de los modelos predictivos es menos importante que mejorar nuestra capacidad para recoger conjuntos de datos de alta calidad y en grandes cantidades. Por ejemplo, en Estados Unidos, algunos análisis muestran cifras de muertes superiores a lo normal y no contabilizadas en febrero y marzo. Esto podría significar que se podrían haber infravalorado las muertes iniciales atribuibles al COVID-19 en los dos primeros meses al menos en un 50 % (si no más).

Implicaciones para el sector de tecnología médica y la cadena de suministro: algunas ideas y lecciones aprendidas 

Independientemente de la vía elegida para las pruebas y la vacunación, el sector de tecnología médica puede prepararse más y mejor, anticipándose con medidas que antes podrían haber parecido poco convencionales. Los modelos razonables creados en torno a las tendencias actuales sugieren que en EE. UU., la pandemia necesitará más de 50 millones de pacientes-día en distintas fases de hospitalización antes de que se alcance la inmunidad de grupo. La vía que se siga para lograr ese resultado (el cumplimiento del distanciamiento social y la capacidad de los sistemas sanitarios) determinará en gran medida el número de muertes que habrá. En este momento podemos tomar medidas para reducir el riesgo y hacer las cosas más fáciles. Por ejemplo:

  • Para resolver el problema de falta de personal, las redes hospitalarias podrían recurrir a las enfermeras en formación y médicos residentes. Los gobiernos podrían acelerar los permisos de trabajo de médicos y enfermeras, para que pudieran viajar de países con menores necesidades asistenciales a países donde hagan más falta. Además, los lugares con mayor incidencia de COVID-19 podrían aprovechar el personal suficientemente formado de fuentes como ONG (Médicos sin fronteras, etc.).
  • Los fabricantes de tecnología médica podrían ayudar a decidir cómo aumentar la producción de dispositivos especializados en lugar de intentar producir todos sus productos relevantes de forma simultánea. Esto podría dar lugar a una mayor normalización en la agrupación de los dispositivos, lo que podría aumentar la eficacia de la atención brindada. Las empresas de tecnología médica también podrían elaborar disposiciones para liberar o compartir propiedad intelectual. Además, las empresas de tecnología médica deberían ser más flexibles cuando sea posible en los términos comerciales para los proveedores con falta de liquidez. Asimismo, algunas empresas de tecnología médica podrían tener dificultades técnicas o normativas en su actividad normal para suministrar dispositivos relacionados con el COVID-19. Ahora es el momento de colaborar y pedir ayuda a otras empresas del sector para hacer llegar los suministros a los clientes afectados, de forma que demos siempre prioridad al paciente y no a quién se queda con el negocio. Evidentemente, esto no excluye que al mismo tiempo puedan tomarse medidas para proteger los intereses comerciales a largo plazo tanto de los proveedores como de las empresas del sector.
  • Los distribuidores podrían rediseñar las entregas a los hospitales para preparar y agrupar de antemano todo el material necesario para los procedimientos más frecuentes en la práctica habitual durante la prevalencia del COVID-19. Esto reduciría el trabajo correspondiente en los hospitales y permitiría que los profesionales optimizaran su uso en la atención real de los pacientes.

Si hay una segunda oleada más grande, según el escenario 2 anterior o el virus muta y afecta más gravemente a otros grupos de población, podemos esperar que continúe la falta de dispositivos como bombas de infusión, equipos de intubación (incluidas las sondas endotraqueales) y respiradores para uso tanto dentro como fuera de la UCI. Además, prevemos carencias en los próximos 12 meses en dispositivos necesarios para procedimientos discrecionales, dado que la mayoría de los fabricantes han dejado de suministrarlos durante 3 a 6 meses. Los hospitales deberán indicar que han reanudado este tipo de procedimientos al menos 2-3 meses antes de que necesiten nuevos suministros de dispositivos para estos procedimientos, y los distribuidores deberán ayudar a las empresas de tecnología médica a agrupar estas previsiones de demanda. Esto implica que los hospitales puedan hacer previsiones razonables sobre el aplanamiento de las curvas y la reducción de la demanda asistencial relacionada con el COVID-19. Los gobiernos locales y regionales también podrían participar, apoyando los modelos predictivos y facilitando el abastecimiento de dispositivos tanto para el COVID-19 como discrecionales para intervenciones programadas.  

Perspectivas para los organismos reguladores y gubernamentales:

Hemos observado que los organismos reguladores mundiales, como la FDA o la MHRA, y los organismos notificados, como el BSI, han atendido a las necesidades de los pacientes a un mayor ritmo y de forma más específica, como nunca antes. Estos organismos han optimizado protocolos, proporcionado medidas de emergencia y mostrado enfoques pragmáticos como exenciones. Estos organismos podrían ayudar aún más con medidas como prolongar de forma segura la vida útil de dispositivos esenciales en situaciones de escasez, y normalizar la presentación y aprobación de protocolos en todo el mundo. La colaboración transnacional se ha vuelto más importante que nunca
con el COVID-19.

También se necesita más coordinación y apoyo por parte de entidades como la Unión Europea, para que las comunicaciones sean aún más rápidas. Posponer un año la implementación de la normativa sobre productos sanitarios (MDR) sería una buena medida, y otros foros multinacionales, como la South Asian Association of Regional Cooperation (SAARC), también podrían proponer lo antes posible medidas relacionadas con el COVID-19.

A medida que el distanciamiento social y el quedarse en casa se han ido normalizando, han surgido dudas sobre lo que constituye una actividad esencial en la cadena de valor del sector salud. Dada la naturaleza mundial de la cadena de suministro, los gobiernos deben coordinar lo que se considera una actividad esencial en el sector salud y la tecnología médica para evitar interrupciones no deseadas en el suministro. Incluso un pequeño desabastecimiento de componentes podría detener por completo la producción de productos sanitarios esenciales, y esto debe impedirse sobre todo si han nuevas oleadas de transmisión del virus en el otoño de 2020. Como ya han hecho algunos, los gobiernos deberían regular de forma explícita los precios y las condiciones de entrega de los suministros médicos, en particular los EPI, en lugar de “perseguir y sancionar” una vez que se ha producido el hecho. Esto ayudaría a evitar el acaparamiento y la manipulación de precios anticipados. Asimismo, los gobiernos deberían dirigir explícitamente partes de los fondos de estímulos a ciertos nodos en la cadena de valor del sistema sanitario. Por ejemplo, los hospitales pequeños y las empresas de tecnología médica más pequeñas ya están empezando a tener problemas y podrían necesitar ayuda. Por último, a medida que las empresas de tecnología médica acceden a compartir su propiedad intelectual en asociaciones o concesiones para ayudar a combatir la escasez, los gobiernos podrían establecer normas básicas para proteger a las empresas dispuestas a compartir o ceder sus tecnologías, considerando el riesgo de pérdidas futuras de ingresos y empleos.

Consideraciones especiales para países en desarrollo y mercados emergentes

Cuando se trata de la atención mundial, se necesitan soluciones a medida. Recuerde, un dispositivo manual o para otras especificaciones es preferible a no tener ninguno. En la actualidad, hay varios países en desarrollo que cuentan con muy pocas camas de UCI con respiradores. Ahora más que nunca es necesario asociarse con instituciones como la Fundación Gates y otras organizaciones sanitarias mundiales. Las empresas de tecnología médica pueden ayudar ajustando los precios a la economía de cada país siempre que sea posible. Esto puede suponer que los países más ricos subsidien a los más desfavorecidos como un signo de respeto por la vida humana. Aunque los sentimientos nacionalistas y patrióticos pueden dificultar las cosas, países como Alemania están liderando el camino para donar lo que no necesitan o traer a pacientes críticos de otros países, al menos a corto plazo. Sugerimos un flujo libre de bienes y servicios basado en las necesidades, especialmente a subregiones de países en desarrollo y a aquellos con sistemas sanitarios en riesgo en estos momentos difíciles. De igual manera, sugeriríamos a los países que relajen durante 12-24 meses las restricciones que favorecen a los productos de fabricación local para que sea posible atender a los pacientes sin demora, cuando lo necesiten.

Un par más de observaciones clave para los gobiernos de distintos países en desarrollo: en primer lugar, hay que investigar y aceptar los dispositivos y tratamientos que puedan ayudar a sus ciudadanos, incluso si se alejan de las preferencias y los patrones de uso normal (p. ej., considerar el uso de respiradores para uso fuera de la UCI cuando falten camas o respiradores de UCI); en segundo lugar, aunque los niveles de pruebas y las cifras de infección constatadas sean bajos, hay que aceptar que se trata de un virus invasivo y que ya se ha introducido en las poblaciones locales. Hay que preparar tanto las existencias de material como a los profesionales sanitarios para poder responder a cifras de casos mucho más numerosas de las que ya se han identificado. La aparición y los efectos del virus serán evidentes con el tiempo en cualquier caso, independientemente de la vía elegida. Es comprensible que la detección activa y las medidas anticipadas sean sumamente difíciles en los países más poblados, con alta densidad y bajos recursos disponibles. Las entidades regionales, como la Unión Africana, podrían tener un papel importante para impulsar la cohesión en las medidas de respuesta al COVID-19 en el continente. Solicitar ayuda a las empresas mundiales de tecnología médica para prepararse para los próximos 12-24 meses puede ser una fuente clave de información, equipos y recursos para estas entidades regionales clave.

El papel de Smiths Medical

Como empresa mundial de soluciones farmacéuticas con una línea de productos de atención vital complementaria, nos centramos en servir a los profesionales sanitarios en todo el continuo asistencial para el COVID-19 y enfermedades crónicas previas, tanto en mercados en los que estamos sólidamente establecidos (como EE. UU. y Europa) como en nuestros mercados de distribución (África, Oriente Medio, Latinoamérica y el Sudeste Asiático). Aquí resumimos lo que hemos aprendido, dado nuestro papel, y que podría ser útil a otras empresas de tecnología médica:

  1. Hay que ser resolutivos y actuar. Teniendo en cuenta las incertidumbres y los picos de demanda, estar abiertos a asumir riesgos económicos y aumentar la producción en áreas que podrían presentan escasez de dispositivos, a pesar de la incertidumbre. Asimismo, hay que invertir en herramientas que faciliten la formación y la solución de problemas de forma remota, en apoyo a la telemedicina. Depender de los métodos anteriores de previsión y suministro de formación dará lugar a interrupciones.
  2. Reasignar a los equipos de trabajo de los productos para procedimientos discrecionales a los productos indispensables, y retrasar los proyectos estratégicos a más largo plazo o incluso los esfuerzos en áreas como la gestión de márgenes.
  3. Aumentar la colaboración. Invertir en sociedades mixtas y consorcios orientados a satisfacer las necesidades de productos para el pico de demanda actual y el posible pico en una segunda oleada, según el escenario 2 antes planteado. La mayoría de las empresas están dispuestas a ayudar en estos momentos y a compartir la experiencia de sus equipos de trabajo.
  4. Crear un equipo específico para gestionar la crisis. Contar con un equipo táctico que encuentre puntos de confluencia entre las distintas áreas puede ser de gran ayuda, incluso en los casos en los que ya existe una gran colaboración interna.

Estos enfoques nos han ayudado, como empresa, a proporcionar productos y soluciones sólidas para apoyar en todo el mundo el tratamiento del COVID-19 en todo el continuo asistencial, como se resume en la siguiente imagen:

Visite https://www.smiths-medical.com/covid-19-response

Correo electrónico covid-19-response@smiths-medical.com

  1. Sea considerado. Muestre gratitud a los compañeros que trabajan en primera línea y protéjalos con políticas, beneficios y EPI. Planifique con antelación y aplique medidas de protección y distanciamiento social 2-3 semanas antes de la siguiente temporada de gripe en otoño de 2020 (o según corresponda en su zona geográfica). Otras empresas, proveedores y redes de atención sanitaria deberían considerar hacer lo mismo.

Cómo nos comportemos y colaboremos en esta crisis determinará nuestro legado individual y colectivo. A pesar de no haber sido perfecto, la creatividad y la buena disposición en la respuesta al COVID-19 ha sido enorme. Confiamos en que la especie humana aprenderá nuevas formas de lograr la excelencia a raíz de esta crisis, tanto relacionadas con la telemedicina, las políticas sociales y sanitarias, o los temas de regulación, entre otros. Esperamos que las opiniones compartidas en este artículo impulsen nuestra respuesta y colaboración futuras. Los siguientes pasos podrían incluir la formación de un consorcio del sector para abordar algunos o todos los puntos de planificación identificados, en especial en torno a la preparación para las siguientes oleadas con los productos de mayor suministro. Un consorcio también podría considerar la promoción de una oferta de productos genéricos para las zonas de mayor demanda y los países en desarrollo. Smiths Medical podría estar interesado en liderar o participar en este tipo de iniciativas..

Creemos en la resiliencia y la creatividad de la raza humana para superar esta crisis, y agradecemos a todos los héroes en forma de profesionales sanitarios en primera línea y otros trabajadores de los sectores de salud y de producción, que lo han dado todo para que pueda seguir funcionando el sistema de respuesta. El mundo entero les debe un profundo agradecimiento.

Los autores y colaboradores clave desean agradecer a varios expertos y académicos internos y externos que aportaron generosamente sus ideas. Las opiniones de este artículo son exclusivamente de sus autores. No representan la opinión del grupo Smiths ni de Smiths Medical

Autores: El Dr. Jesús A. Cabrera es jefe de asuntos clínicos, JehanZeb Noor es líder empresarial general a nivel mundial, el Dr. Gary Barrett es líder mundial en reglamentación y calidad. Colaboradores clave: Joel Williams es líder empresarial para el continente americano, Nigel Bark para EMEA y Albert Lim para APAC – todos ellos en Smiths Medical.